domingo, 24 de julio de 2011

¿La suma de las partes da como resultado la Reputación?


Una de las cosas más internas y profundas que tiene una persona es el concepto de sí misma. Cuando éste sale al mundo, y los demás dan cuenta de ello, se transforma en la famosa palabra “reputación”, que vendría a ser el estado intermedio entre lo que uno es y lo que los demás construyen sobre uno. Esta construcción que los demás hacen sobre nosotros, nos tocará y afectará en nuestra vida.
Cuando esto que hemos puntualizado se sitúa en el campo laboral, se le suma una serie de situaciones especiales, como son: entrar en competencia, buscar el reconocimiento de los demás y tener un buen clima laboral entre otras cosas. Así también la necesidad de colaboración mutua, creatividad, motivación y  apoyo solidario.
Siempre nos preguntamos  ¿por qué están importante la imagen corporativa?, luego de leer sobre el tema,  de cursar  y  trabajar en el ámbito de las Relaciones Públicas,  podemos decir que es la base de la organización, lo que hace que una persona adquiera o no nuestros productos o servicios desde una toma de decisión propia de nuestros públicos y  haciendo que parte de ellos se convierta en nuestros stakeholders.

Acrecentando conocimientos sobre esta hipótesis mencionada anteriormente, en el Diplomado de Relaciones Publicas y Medios de Comunicación, pudimos indagar más sobre este aspecto al que muchas organizaciones aun no dan la importancia necesaria, siendo estos quienes también omiten que la gestión de imagen corporativa no suma a la participación del  negocio en el mercado, dando importancia principalmente a otras áreas de la misma.

En un mundo tan competitivo como el actual, resulta sumamente importante que las empresas se preocupen del conocimiento que los diferentes públicos tienen sobre sus organizaciones, y es importante que todos posean una imagen adecuada de vuestra Empresa.

Por tanto la  comunicación organizacional es un género comunicacional que por su forma y contenido intenta personalizar, distinguir y hacer conocer a una institución. Es aquella que se desarrolla en el seno de una institución, destinada a interconectar tanto a los públicos internos como externos y a ambos entre sí. Constituye un proceso permanente que la organización debe asumir y desarrollar basándose en la premisa, de que la buena relación con sus públicos depende el éxito o fracaso en su defecto de la gestión institucional.

La comunicación se ha tomado a menudo como una moda. Ahora se va convirtiendo en una cultura. La comunicación institucional es la clave, la llave que abre las puertas de la organización a una realidad compleja y cambiante.

Uno de los primeros pasos que se dan en el momento de montar un negocio, es la búsqueda de un nombre para el establecimiento y un logotipo o imagen de marca que lo identifique, y que normalmente se recoge en el título exterior del local.

Al definir cuál será el nombre, el logo y los colores, ya estamos transmitiendo información a los clientes que visualizarán dichos elementos simplemente paseando por la zona comercial donde se ubique vuestro negocio. Estos elementos, ayudarán al cliente a formarse una primera opinión de nuestro establecimiento; una primera impresión que es necesario que sea buena ya que hay que tener en cuenta que la reputación se construye de forma fragmentada y discontinua como también se puede decir que es el resultado de la suma de imágenes, que nuestros stakeholders tienen.

La imagen corporativa de un negocio o empresa es la representación mental que los públicos se forman de ella como consecuencia de las informaciones que reciben al respecto. Muchas veces esta imagen no se corresponde con la verdadera identidad corporativa, que recoge la esencia del negocio, lo que en realidad es, y no lo que parece ser.

Ahora bien, para generar imagen no basta desarrollar un logotipo bonito, utilizar colores electrizantes e inundar los medios de comunicación. La mejor imagen es aquella que obedece íntegramente con los valores y las creencias de nuestra organización, es decir, es aquella que refleja fielmente las características de nuestra filosofía y cultura organizacional. Es, además, aquella que se vincula fielmente a las características de nuestra misión como empresa y logra igualar lo que hacemos con lo que decimos. En otras palabras, la imagen debe originarse directamente de nuestra identidad como empresa y mostrar realmente lo que somos y no una representación de lo que queremos ser y no podemos.

No es suficiente una buena campaña publicitaria de imagen que diga quiénes somos y qué hacemos. Nuestros públicos quieren ver, en vez de oír nuestros valores corporativos. La imagen institucional debe ser proyectada, planeada de la misma forma y con el mismo interés e importancia con que se planifican las ventas, los objetivos  y el crecimiento económico.

Hemos sido testigo a lo largo de los años,  de casos donde las empresas han tenido que cerrar o vender sus acciones a bajo precio debido al deterioro de su reputación. Estas empresas contaban con excelentes productos, muy buenos empleados y hasta un permanente modelo publicitario comercial en los medios de comunicación. Pero le restaron importancia a la gestión de imagen que, como corporación, como institución, proyectaban a nivel de la opinión pública de forma alarmante.

Una empresa con buena imagen es aquella en donde los mejores profesionales quieren trabajar, con quien los proveedores quieren tener tratos comerciales, donde los clientes quieren comprar sus productos pues estas instituciones gozan de buena popularidad, sus valores son reconocidos y sus empleados mismos los reflejan.

Sin duda la Reputación es una ventaja competitiva para la empresa, esta se construye a partir de una conducta organizacional acorde con las necesidades y expectativas de los colaboradores de la empresa y del eficiente manejo de los medios de comunicación, para garantizar la acertada percepción de la empresa por parte de sus stakeholders. Bien dicen que hacer relaciones públicas consiste en portarse bien y que lo sepan los demás.

Y es que como Relacionistas Públicos, somos los profesionales encargados del manejo y gestión de la imagen corporativa, y por lo tanto los procuradores de la reputación. Sabemos que si bien las estrategias van de la mano con la misión y con el área de marketing de la empresa, los comunicadores no están siempre preparados para defender la imagen de la empresa en una situación de crisis, aun cuando realmente se cuente con un plan de comunicación para esta ocasión, pueden surgir nuevos obstáculos no tenidos en cuenta y que realmente ponderan como amenaza para la gestión.

Esta situación plantea importantes cuestiones al personal de relaciones públicas cuando intenta valorar cómo percibe el riesgo el público.

La compensación y el mantenimiento de la reputación es un proceso a largo plazo. Las mejores organizaciones, lideradas por los mejores profesionales de las relaciones públicas, intentarán mejorar los resultados volviendo al inicio del ciclo de vida de la gestión de conflictos, con tareas como el análisis del entorno y el seguimiento de los conflictos potenciales. Los temas potencialmente conflictivos que parecen importantes reciben atención en los procesos de planificación de crisis y en situaciones de riesgo.

Nunca permitamos que hablen mal de nuestra organización en un noticiero o en una publicación. Debemos salir al paso y aclarar lo que sea necesario aclarar y no quedarse callado. Recordemos que “todo comunica”, entonces el silencio también lo hace. De nada sirve decir una cosa si hacemos otra. Una efectiva estrategia de comunicación debe estar basada en realidades. Recordemos que todas las organizaciones poseen fortalezas y debilidades.

Actualmente, en el dinámico entorno empresarial y de mercado, una reputación positiva puede significar el paso definitivo entre el éxito y el fracaso, llegándose a convertir en un valor  de compra.

Una empresa con buena reputación lo es porque tiene la capacidad de fidelizar a sus clientes, de atraer y retener a las personas con talento, de que sus propietarios renueven permanentemente su compromiso y de que sus proveedores quieran mantener relaciones indefinidas. Una empresa con buena reputación lo es porque basa sus actuaciones en la transparencia y la confianza que ella misma genera en todas las personas con las que se relaciona.

La reputación se gana en años y puede perderse en días, la autoridad y la credibilidad de empresas con décadas de actividad se evaporan de la noche a la mañana, a consecuencia de algún desequilibrio. La quiebra de la confianza por parte del mercado admite, normalmente, la desaparición de la empresa, pues sin esa base resulta casi imposible seguir manteniendo su negocio.

Para ganar esa reputación debemos encontrar la verdadera importancia de la comunicación en todos los órdenes de la actividad humana pero, especialmente, la cada vez más necesaria intervención de este proceso dinámico en las relaciones, ya no sólo interpersonales, sino también Interinstitucionales, se ha ido ampliando desde hace mucho tiempo y, sin dudas, lo seguirá haciendo a un ritmo aún más creciente en los próximos años.

Sobre las raíces de la identidad y la cultura de las organizaciones se construye y expresa la identidad corporativa. La personalidad hace a la identidad comunicable y valorizable por los públicos. Es un componente fundamental para la imagen corporativa.

Actualmente existen otros gestores de Reputación e imagen, actividades que aumentan la presencia de la organización en la mente del consumidor, con esto hacemos referencia a la WEB 2.0 y sus herramientas,  ya que quizás una empresa o institución genero una excelente reputación a lo largo de los años pero a través de una red social destruyeron la misma solo con un comentario o video, aquí es donde debemos prestar atención y en donde debemos estar presente y no dejar de lado por tener una idea estructurada en donde pensamos que si no pertenecemos a las mismas nadie nos mencionará.

Debido a esto muchas organizaciones internacionales han caído en la opinión pública, al no tener en cuenta que actualmente no es la empresa quien solo crea noticias de ella y que lo hace de manera positiva, sino que los públicos en general ya son capaces de influir sobre otros en la decisión de compra y su manera de actuar.

Otra de las nuevas actividades que promueven una imagen positiva y por lo tanto también  va a terminar influyendo en la reputación, será la RSE (Responsabilidad Social Empresaria), un factor que influye en la opinión pública, pero como lo demás hay que comunicarlo, muchas veces se piensa que si no lo contamos tiene un efecto positivo, lo cual es falso. Es necesario comunicar todo lo bueno que hacemos fomentando una imagen valiosa.

En conclusión comprendimos que verdaderamente las conductas comunican con efectos positivos o negativos en la apreciación de la imagen y la reputación, por los stakeholders de la organización y por todo individuo que tenga acceso a la misma.

Pudimos ver la coherencia entre la gestión de un  plan de comunicación y las acciones que la organización realiza para consolidar su reputación, debido a que si nuestro plan de acción se debe conformar y debe comunicar lo que realmente somos y no lo que queremos ser o añoramos ser.

Comprobamos una vez más que para desarrollarse como profesional de las Relaciones Públicas y complacerse de reputación, hay que capacitarse permanentemente, mantenerse actualizado, informado, tener presencia en las actividades de las organizaciones y empresas locales más representativas, pudiendo así fomentar el networking  con diversas empresas.

Regresando a la premisa, que todo comunica y que cada persona que pertenece a  la organización contribuye a la percepción de reputación y construcción de imagen es por esto que hemos de tener en cuenta su alto  valor comunicacional, debemos consolidar y crear mayor cohesión con todos los niveles que conforman la institución, entablando un nueva actividad de forma permanente logrando hacer de lugar de trabajo un buen ambiente laboral.

Conocimos especialmente  e indagamos sobre la importancia de trabajar para obtener resultados productivos y de calidad, donde la Reputación Corporativa  cumple un rol vital,  por lo que es necesario  que esta se procure gestionar en base a la verdad.

Por ultimo debemos afirmar que esta carrera satisface plenamente nuestra vocación profesional, basada en la planeación y ejecución  de la comunicación en cualquier ámbito de la organización.           





Alba Elisa
Relaciones Públicas e Institucionales 

Arreagada Leandro
Relaciones Públicas e Institucionales

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